Por Cecilio Panella
El centro de Santiago se convirtió este miércoles en el escenario de una batalla campal. Carabineros reprimieron violentamente una movilización masiva convocada por la Confederación de Estudiantes y el Colegio de Profesores, contra el ajuste en la educación que promueve el gobierno de José Antonio Kast.
Los manifestantes marcharon el grito de “¡La educación pública se defiende!”.
Carabineros empleó carros lanza-aguas y gases lacrimógenos contra transeúntes y manifestantes que se movilizaban de manera pacífica por la céntrica avenida Alameda. Además, utilizó perros sin bozal para amedrentar a los jóvenes.
Esta es la primera gran convocatoria estudiantil masiva desde la instalación del gobierno del derechista Kast, hace casi tres meses. Se consolida un frente de rechazo contra las políticas de recortes presupuestarios en derechos sociales y las medidas económicas impulsadas por el Ejecutivo.
El reclamo central apunta contra un ajuste de 197,7 mil millones de pesos chilenos (unos 221 millones de dólares) en el área de Educación, afectando principalmente el financiamiento de la enseñanza superior.
Asimismo, las comunidades educativas manifestaron su rotunda oposición al proyecto de ley “Escuelas Protegidas”, recientemente despachado por el Congreso. Denuncian que dicha normativa implementa medidas punitivas y de castigo.
Afirmaron también que este proyecto incluye la revisión de mochilas defendida por la ministra de Educación, María Paz Arzola González, en lugar de abordar las causas estructurales de la violencia en los liceos, vinculadas a la salud mental, el desfase curricular y la crisis social actual.
La manifestación ocurrió dos días después de que Kast anunciara un proyecto para crear un registro de “vándalos” contra quienes ataquen a la policía, funcionarios de salud o dañen monumentos, con el fin de quitarles beneficios como la gratuidad universitaria o una jubilación estatal.
Defensa del ajuste
La masiva protesta estudiantil se suma a un inicio de mandato complejo para el Ejecutivo chileno, condicionado por un marcado retroceso en los índices de aprobación popular y un prematuro recambio de gabinete a solo sesenta días de gestión, que forzó la salida de la vocera de Gobierno y de la ministra de Seguridad.
El presidente Kast, quien asumió el pasado 11 de marzo, defendió las medidas de recorte como una vía necesaria para equilibrar las cuentas públicas y reimpulsar la economía.
Esta misma semana, durante su primer mensaje sobre el estado del país ante el Parlamento en Valparaíso, el jefe de Estado ratificó el rumbo de su plan de austeridad, con el que pretende recortar 6.000 millones de dólares en un plazo de 18 meses.
Además de Educación, el Ministerio de Salud es el más perjudicado, con un recorte de 435.000 millones de pesos (486 millones de dólares), equivalente al 2,5% de su presupuesto,
“No será rápido, va a haber dolor. No les voy a prometer milagros, pero sí les prometo que vamos a recuperar el orden de las cuentas públicas”, afirmó Kast ante el Congreso.
Pese al descontento social, el presidente chileno se mostró inflexible ante posibles presiones.
“Nuestro Gobierno no se va a desviar del camino. Ante el dilema entre la popularidad y la responsabilidad, elegimos siempre la responsabilidad. Porque la popularidad pasa, pero las consecuencias de gobernar mal las pagan, durante años, las familias chilenas”.
Con el movimiento estudiantil nuevamente en las calles, el gobierno trasandino enfrenta su primer gran desafío de gobernabilidad en un escenario de fuerte polarización social.

Menos impuestos a los ricos
En el plano legislativo, el oficialismo logró a fines de mayo la aprobación en la Cámara de Diputados de su controvertida “megarreforma” económica.
Ahora se discutirá en el Senado, en un debate que se anticipa complejo y largo ante una oposición que ha fijado líneas rojas especialmente en materia tributaria, uno de los ejes de la iniciativa.
El proyecto contempla una rebaja gradual del impuesto a la renta corporativa (del 27% al 23%). El objetivo es situar el desempleo en el 6,5% y apuntalar un crecimiento del 4% anual.
Sin embargo, la iniciativa cosechó fuertes críticas de la oposición de izquierda. Denuncian un esquema de beneficios fiscales orientado exclusivamente a los sectores de mayores ingresos.
La rebaja del impuesto a las empresas será gradual para las grandes compañías a tres años. Pasaran al 25,5% en 2027, al 24% en 2028, y finalmente al 23% en 2029. Así, la merma para el erario público sería de 1.800 millones de dólares.
Además, el proyecto crea un régimen de invariabilidad tributaria por 25 años para inversiones superiores a 50 millones de dólares en minería, energía, infraestructura y telecomunicaciones.
Esa medida avanzó sin cambios relevantes durante su primer trámite constitucional pese a las críticas de especialistas y al rechazo de la oposición.
Otro de los puntos cuestionados es la ventana de 12 meses para repatriar capitales mediante un impuesto único del 10% para bienes y el 7% para rentas, que busca incentivar el retorno de recursos fuera del país.
Chile enfrenta una desaceleración persistente, reflejada en una caída del 1,2% en el índice de actividad económica de abril, la cuarta baja consecutiva y la más pronunciada desde marzo de 2023, escenario que reabre el debate sobre cómo retomar el crecimiento.

